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TESTIMONIOS

 

«A día de hoy puedo decir que Iria fue el mayor regalo que nos pudo tocar porque es una niña encantadora que todos los días nos sorprende con algo positivo. Todo en ella es especial y sus abrazos no tienen precio».

Inés, abuela de Iria, una niña de 6 años con síndrome de Down.

«Muchos dicen que es “un niño especial”, yo también lo creo, pero para mí es especial porque nunca conocí a nadie que te regale siempre una sonrisa sincera, que lo más importante para él son las personas y no las cosas. No te juzga y sus enfados no conllevan resentimiento».

Olalla, madrina de Alberto, un chico con síndrome de Down de 14 años.

«Aunque los primeros meses lo pase mal, por no saber lo que me esperaba y lo que era realmente tener síndrome de Down y sus consecuencias, busqué fuerzas y luchando día tras día fuimos superando pruebas y dificultades, siempre con ayuda de mi familia y amigos. Estoy orgullosa de mi preciosa niña, es tan alegre, irradia tanta felicidad y dulzura que me hace sentir la mamá más feliz de este planeta».

Cristina, madre de Lucía, una niña de 8 años con síndrome de Down.

«El hecho de tener un hermano con síndrome de Down con el que tienes poca diferencia de edad supone vivir una experiencia en la que aprendes a aceptar y apreciar tanto las virtudes como las limitaciones de cada uno. Sin duda estas vivencias te hacen más tolerante y abierto a otras formas de ver la vida».

Miguel, hermano de Sergio, un joven de 20 años con síndrome de Down.

«Cada día, sin excepción, me llevo una lección de vida en los bolsillos. Me quedo con el esfuerzo diario, la perseverancia, el afán de mejorar, la determinación, el optimismo vital, la alegría, la espontaneidad, la resiliencia, la fuerza de voluntad y otros valores admirables que he podido ir encontrando aquí y allá, por distintos rincones de este lugar».

Carolina, profesional de Down Lugo.

«En Down Lugo encuentro chicos y chicas con mucha ilusión y ganas de aprender, de hacer las cosas bien, de superar las barreras a las que se enfrentan día a día y sobre todo con muchas ganas de disfrutar de la vida».

Aitor, voluntario en Down Lugo.

«…y aprendimos muchas cosas juntas. Lucía aprendió muchos contenidos de los que enseñamos en las escuelas, pero, sobre todo, aprendió a formar parte de un grupo y del cole. Y yo aprendí a entenderla, a admirarla, a valorar su esfuerzo, a sentir cada pequeño avance suyo como un logro que celebrar, contar y compartir».

Lucía, profesora de apoyo de Lucía, una niña de 9 años con síndrome de Down.

«Los trabajadores de la tienda hemos tenido la gran suerte de poder compartir esta etapa con Fran. Para muchos puede que sólo sea una experiencia más de trabajo pero para nosotros ha supuesto una nueva experiencia personal. Fran nos ha mostrado que no existen barreras en todo lo que se propone».

Sara, responsable de Fitness en la tienda Decathlon y compañera de trabajo de Fran, un joven de 31 años con síndrome de Down.

«Nunca imaginé que fuesen tan capaces y supiesen tanto. Pensé que les iba a costar mucho, pero iban a la par de todos. Son unos chicos estupendos con los que me divertí y de los que aprendí muchas cosas».

Lili, compañera de Fátima, Saúl, Isabel e Iria en un curso de formación para desempleados (AFD).

«Antes de realizar este trabajo, pensaba que estaba bien la inclusión de persoas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, pero después de realizar esta labor de apoyo soy una firme defensora de la inclusión».

Loli, profesora de apoyo de jóvenes con síndrome de Down en curso de formación para desempleados (AFD).